Resumen
Al estallar la guerra entre Estados Unidos y España, fue necesario establecer comunicación, con el jefe de los revolucionarios de Cuba. Este jefe, era el general García, nadie sabía exactamente donde se hallaba.
El presidente de los Estados Unidos el señor Mackinley, deseaba obtener la colaboración del expresado jefe sin pérdida de tiempo. Alguien aconsejó al presidente, buscar a un tal Rowan para que encontrara a García
Buscaron a Rowan y le entregaron la carta para García. Rowan la guardó en una bolsita hule. Después de cuatro días, había atravesado a pie un país hostil con el fin de cumplir su misión de entregarle a García el mensaje del que era portador.
El objeto del artículo era hacer constar es que: Mackinley entregó a Rowan una carta para que la llevara a García, y que Rowan la tomó sin preguntar dónde estaba García. Lo que necesita la juventud, no es sólo estudiar libros e instruirse respecto a tal o cual cosa, sino que debe inculcársele el amor al deber, y la fidelidad a la confianza que en ella se deposita para actuar con rapidez; por otro lado, se requiere concentrar todas sus energías para hacer bien lo que se tiene que emprender: “Llevar un mensaje a García”.
Generalmente, los auxiliares hacen su trabajo con poco entusiasmo, incluso es frecuente encontrar en ellos negligencia, imprudencia, atolondramiento e indiferencia desmedida, esa incapacidad para obrar independientemente, esa ceguera moral, falta de carácter y mala gana para realizar con ánimo un esfuerzo cualquiera, alejan aquel sistema a un futuro muy distante. Si el hombre no trabaja cuando el resultado de sus esfuerzos redunda sólo en beneficio propio, ¿qué hará cuando tal beneficio deba repartirse entre todos los demás hombres?
Parece que la presencia de un contramaestre, garrote en mano, fuese necesaria, y que el temor de que el sábado por la noche los despidan, es lo que mantiene en sus puestos a muchos trabajadores.
El interés personal aconseja al patrón conservar únicamente los mejores empleados: los que saben llevar un mensaje a García.
La excelencia no es necesariamente una virtud de la pobreza; los harapos no son certificados de honradez, ni todos los patrones son capaces o exigentes, ni todos los pobres son virtuosos.
Mi corazón simpatiza con el hombre que lo mismo trabaja cuando el jefe está presente, que cuando no lo está. El hombre que tranquilamente lleva a García la comunicación que se le confió; el que, sin hacer necias preguntas, sin abrigar la intención de tirar la carta en la primera cloaca que encuentre en su camino, se pone en marcha preocupándose únicamente de entregarla; ese hombre digno nunca se ve despedido ni necesita declararse en huelga para conseguir aumento de sueldo.
El mundo ansía poseer individuos de esa naturaleza porque se necesita con mucha urgencia y en todas partes, al que sepa llevar un mensaje a García.
Comentario a La carta de García
Este artículo que recién pude leer nos menciona nada más que la verdad, me gustó mucho porque el ser humano es así, siempre busca su propio beneficio, no le importa lo que suceda a su alrededor con tal que no le suceda a ellos, y me incluyo porque he estado en esa situación, por ende logro ver con más claridad lo que el articulo menciona, si fuésemos personas que nos importara el bien nuestro y el de nuestro prójimo en un mismo nivel de equidad no estaríamos en peleas y argumento que al final de cuentas no nos llevan a nada, me queda claro que debemos dar lo mejor de nosotros siempre, sé que abecés es difícil pero no es imposible, hacer las cosas de la mejor manera siempre sin importar si alguien nos está viendo o no, nuestro rendimiento debe ser el mismo siempre, eso nos hará crecer como persona y se dará a notar.
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